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 Todos vamos a morir, tardo o temprano, de plácido amor o candente deseo, de dolor insufrible o traición explícita, de pie, de cabeza, solos o acompañados, No importa ser el primero o el último, recibir a la madre muerte entre risas o llantos, no importa, ya nada importa porque no estás tú. Nada es tan valioso como sentir tu cuerpo que extraño hace ya 6 años. Porque cuando pensé que al fin, entre irremediables rumbos nuevos, me habías salvado, te arrebataron de mi lado. Hoy, ya nada importa. Ya nada exime el cadaver que arrastra amores pasajeros, vanos, perdidos, y que traté con tanta devoción de hacer verdaderos. Incluso mi corazón falló, al no verse amado, al no ser elegido. Ahora solo sufro y sollozo, solo, a la espera de la ceguera, del camino sin retorno, de la sentencia por tantos intentos de entumecer la mente, el cuerpo, atado a los sinsentidos. Mírame, entonces, tratando de amar de nuevo, tratando de ser herido, para descubrir por fin si es que sigo vivo, si es que al fina...

Otra vez y de nuevo.

 Amenazas con dejarme ciego, pobre corazón. cuerpo adolorido, carente de las caricias que susurraban sobre mi piel que eras mía en aquellas noches de incansable Deseo     tu amor y tu calor de vuelta, el laberinto de tus pensamientos, de tu obsesión por decirme que me acabarías rompiendo, y la mía por recoger mis pedazos y regresar a tu templo, a tu hogar,  a nuestro paraíso de risa y Ensueños, como repeticiones infaltables sobre una almohada que guarda las cicatrices que doblegaron mi estructura carente de dueño, carente de amor externo y que me obligaron a buscar la validación en otras mentes, en otros cuerpos, en seres que amaban con un amor tan roto como de roto tenían su roto centro. Cacofonías inexactas tratando de descifrar rompecabezas complejos, acertijos perfectos que ya no alcanzo a ver, pero que Siento tantas cosas aún,  que dentro de mí que están sucediendo, acabando con esa esperanza de fundirnos en nuestro aliento. ¿Qué sucedió, entonces, cua...

La deshumanización del alma

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La deshumanización del alma ¿Cómo abrazar lo inabrazable ? No lo consigo. El dolor latente, punzando en las cuencas de los ojos o en los orificios de las muelas agrietadas, son tan reales como el palpitar latente de esta presión en el cuerpo. A ellos no les importas, son como lobos, Hambrientos. A ellos no les importas,  Sangres o caigas en una espiral en silencio. Mientras tu mente grita consuelo, sin pieles suaves que sofoquen este Tormento, sin un cobijo que acalle esos pensamientos invasivos de invasores que rompieron el silencio, la calma de tu jardín de Ensueños, tu torre de naipes, de ilusiones sin Sustentos. ¿Quién entrará a tratar estas pesadillas?  ¿Estos sueños de tormento? ¿Quién tomará los hilos para tejer un nuevo abrigo que intente apaciguar el frío del invierno? Somos otoño,  esperando que las hojas caigan,  una espiral al olvido. Dichosos a quienes se les enseñó cómo afrontar esa especie de vacío. Dichosos los seres que caminan entre los vivos, con s...
 Please, stay.

10.03.2021

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Siento miedo a solo esperar, miedo a lo desconocido, miedo a encontrarte esperando que desaparezca de tu mente... Y es que he perdido tantas veces, he ganado muy pocas o, quizá, eso ya no importa. No, ya nada de eso tiene sentido. Viví como un tonto y un necio, un tuerto engañado en su propio juego, buscando placebos, forzando al destino, tentando las reglas del juego. ¿Acaso no fue suficiente? Ya era suficiente... Y el dolor no me hizo sentir más fuerte, ni más completo... Pude ver, pude soltar, pude acallar los sentimientos que en algún momento desagarraron mi garganta y devoraron mi centro... pero luego de esto no puedo empezar de nuevo. Ya no puedo seguir fingiendo. ¿Cómo es que, de un momento a otro, se despiertan los sentidos? ¿Cómo es que empiezas a sentir? Entiendes que habías vivido en negación y en mentiras por tanto tiempo, tratando de jugar tu papel en la narrativa; cuando solo te estabas moldeando al resto. No quiero más guiones, no quiero más placebos. No quiero verme atr...

El amanecer de un beso

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Cuando el punzante frío ataca, colmillos helados dispuestos, desgarra piel y carne, calando temblorosos huesos. Cuando el ausente tacto pesa, nula presencia arropada en suspiros... Heme aquí, acallado... Heme aquí, dormido... Y caigo en cuenta del sonido de un corazón deambulante que Extraña situación en la que me encuentro ¿Renombras el amor primero? La fascinación de hombres y de musas, cual vibrante anomalía tardía ¿Fue profundo el dolor? ¿Fue el corte certero? Las piezas caen de un tablero dispuestas a jugar de nuevo, a revelar, a servir Amor verdadero... Y heme aquí, postrado... Y heme aquí, sincero... Ante el arte de lo abstracto, de un lienzo incompleto; compartidos trazos libres de cómplices bailando, ante el Destino y el Tiempo, que cautivados quedan a la espera El amanecer de un beso. Texto por Mario G. Zaplana V. Pintura: Le lit (1892) por Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Montfa

... Pero

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Es tu dualidad la que me atrapa, vibrante en distintas lenguas, en dialectos antiguos y extintos siendo una y siendo todo; un alma fuera de su Tiempo de entregarse y de deseos, ritos sexuales y complicidad tan cercana y tan viva, tan deseosa y expectante; capaz de romper la fina capa que entrelaza el padre tiempo y así llegar a ser, así llegar a dar; manifestar su centro. Alimentaos de besos y caricias, un clímax frenético, amor sutil en versos silenciosos que recita palabras intangibles y aun así presentes, capaces de construir mundos; quedo ansioso de explorar los tuyos. Volar, abrir las alas y las piernas, los brazos y la verdad de este deseo… Incinera mi núcleo con tu fuego, ardientes llamas del rey Hefestos, que transforman mis sentidos, que dan forma a mi argumento y me permiten ver bajo tu velo, bajo tu piel, hacia la esencia que pretendo… tu esencia, mi anhelo. Y, si quieres, si estás de acuerdo, déjame caer en tus rincones, en tu ca...