... Pero



Es tu dualidad la que me atrapa,
vibrante en distintas lenguas,
en dialectos antiguos y extintos
siendo una y siendo todo;
un alma fuera de su
Tiempo
de entregarse y de deseos,
ritos sexuales y complicidad
tan cercana y tan viva,
tan deseosa y expectante;
capaz de romper la fina capa
que entrelaza el padre tiempo
y así llegar a ser,
así llegar a dar;
manifestar su centro.

Alimentaos de besos y caricias,
un clímax frenético,
amor sutil en versos silenciosos
que recita palabras intangibles
y aun así presentes,
capaces de construir mundos;
quedo ansioso de explorar los tuyos.

Volar, abrir las alas y las piernas,
los brazos y la verdad de este deseo…

Incinera mi núcleo con tu fuego,
ardientes llamas del rey Hefestos,
que transforman mis sentidos,
que dan forma a mi argumento
y me permiten ver bajo tu velo,
bajo tu piel,
hacia la esencia que pretendo…
tu esencia, mi anhelo.

Y, si quieres,
si estás de acuerdo,
déjame caer en tus rincones,
en tu casa de Venus,
en tu tacto,
en tu amor,
en tu ego.

... Pero no me destruyas.


Texto por Mario G. Zaplana V.
Pintura: Mars & Venus: "Allegory of Peace" (1770) por Louis Jean Francois Lagrénée

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