10.03.2021



Siento miedo a solo esperar,
miedo a lo desconocido,
miedo a encontrarte esperando que desaparezca de tu mente...
Y es que he perdido tantas veces,
he ganado muy pocas
o, quizá, eso ya no importa.
No, ya nada de eso tiene sentido.
Viví como un tonto y un necio,
un tuerto engañado en su propio juego,
buscando placebos, forzando al destino,
tentando las reglas del juego.
¿Acaso no fue suficiente?
Ya era suficiente...
Y el dolor no me hizo sentir más fuerte, ni más completo...

Pude ver, pude soltar,
pude acallar los sentimientos que en algún momento
desagarraron mi garganta y devoraron mi centro...
pero luego de esto no puedo empezar de nuevo.
Ya no puedo seguir fingiendo.

¿Cómo es que, de un momento a otro,
se despiertan los sentidos?
¿Cómo es que empiezas a sentir?
Entiendes que habías vivido en negación
y en mentiras por tanto tiempo,
tratando de jugar tu papel en la narrativa;
cuando solo te estabas moldeando al resto.

No quiero más guiones, no quiero más placebos.
No quiero verme atrapado en una vida que no es la mía,
en sentimientos y sensaciones de vacío.
Sentimientos y sensaciones que
nunca antes había sentido
en nada, en nadie,
en ninguna caricia ni en ninguna mirada
ni en ningún te amo;
y solo sucedió.

Me acariciaste y me miraste
y me dijiste te amo;
y solo sucedió.

¿Por qué somos prisioneros de las circunstancias?
¿Por qué somos navegantes del delirio?
Si estás a gusto, puedo ser un polizón
en los rincones de tu caos.
Puedo ser la bayoneta o el escudero,
por que aún así no lo necesites,
estoy dispuesto.

Y sí, es cierto que me siento jodido,
que tengo el corazón en la boca
y las emociones por los suelos,
derretidas como charcos de lágrimas
dispuestas a secarse y volverse parte
de la tierra sobre la cual camino,
y la lluvia que moja mi cuerpo,
y la humedad que respiro
cuando lloro dando bocanadas
de aliento que me ahogan y que ahogan mis pupilas,
y mis labios, y mi nariz y mis mejillas;
mientras trato de aferrarme a nuestro recuerdo,
a nuestros momentos,
nuestras caricias,
nuestros abrazos,
nuestros bailes,
nuestras risas,
nuestros juegos,
nuestra música,
nuestro tacto,
nuestro amor...

Y a pesar del dolor,
a pesar del sufrimiento...
abrazo todo eso que sé que tenemos
y que no quiero pensar que tuvimos
porque aún sigue vivo, aún palpita...
¿Puedes sentirlo?
Por favor, dime si puedes sentirlo...
en tu pecho, en la ausencia de nuestros momentos ,
de las caricias,
de los abrazos,
de los bailes,
de las risas,
de los juegos,
de la música,
del tacto,
del amor...
Nuestro amor.

Y es que siento miedo a solo esperar,
miedo a lo desconocido,
miedo a encontrarte esperando que desaparezca de tu mente...

Pude ver, pude soltar,
pude acallar los sentimientos que en algún momento
desagarraron mi garganta y devoraron mi centro...
pero luego de esto no puedo empezar de nuevo.
Ya no puedo seguir fingiendo.


Texto por Mario G. Zaplana V.

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