Más



Serías una estrella,
dominante, mayor,
elevada sobre mi cuerpo
clamando las repeticiones
cardinales, ángulos de tu belleza,
prontas a disolverse,
implosionar, extinguirse
con cada aliento y palpitación;
roces sobre tu cuerpo
levitante, celeste.

Lunas que suben y bajan
poseen mi atención,
mi sudor, mis pensamientos más elevados
ahora banales, comprimidos;
subyugados.
Soy el resultante de una ecuación
sin fin, sin comienzo,
perdida y sin rumbo;
solo siento.

Soy nervios, sensaciones,
reacciones
frente a una pantalla,
y dice: “detente”.
Un cartel que me desvía,
el olvido.

¿Quién puede más?
¿Tu cuerpo? ¿Tu néctar?
¿Acaso el mío? 
Quién controla
ángulos,
vertientes...
¿Quién florece en un desierto
donde todo extinto yace
por el hambre del deseo?

Violenta imaginación
que te arropa y te desnuda,
que te abraza con deseo
del prohibido arte
de letras y de versos,
exhalando vida y perdición,
despojado de la alquimia
que te sufre y que te anhela;

más.

Texto por Mario Zaplana
Pintura: La Noche Estrellada Sobre el Ródano (1888) - Van Gogh

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